• Eduardo A. Saldivia

El futuro está en la gobernanza

Compartiendo un encuentro con amigos, en el barrio de Villa Sarita, en el quincho de una destacada política local, volvió a hablarse de esa palabra que escuchamos resonar cada vez que se acercan las elecciones: la gobernanza. Este término nos refiere a una nueva manera de participar a los vecinos en la administración de una ciudad. Cuando la democracia indirecta, por medio de representantes del pueblo, asimila en sus procesos características de una democracia directa, avanzamos en alcanzar una gobernanza. En nuestra capital un buen ejemplo de estas prácticas es el presupuesto participativo, del que ya hemos hablado en columnas anteriores, y donde los vecinos pueden tener injerencia directa sobre partidas presupuestarias para las obras en sus propios barrios; afortunadamente, la tendencia en el mundo es que esas partidas sean cada vez mayores.


Para poder tomar decisiones en nuestras jurisdicciones, primero tenemos que tener en claro qué problemas nos afectan. Y nadie sabe mejor cuáles son esos problemas que los propios ciudadanos, esto ya no puede ser definido unilateralmente por un político de turno. En el camino de la gobernanza, todos debemos participar activamente en establecer el listado de nuestros problemas. Todos los actores deben ser consultados, como se propone desde Naciones Unidas: no debemos dejar a nadie atrás. En una seguna instancia, de la misma manera, todos los sectores deben estar representados y participar de las soluciones. Mujeres, adultos mayores, niños, personas de los colectivos LGBTQI+, superando las respuestas meramente elaboradas desde lo técnico, por muy correctas que sean. Involucrar a aquellos que pertenecen a nuestra comunidad nos llevará siempre a mejores resultados.


Un ejemplo de lo positivo que puede ser la gobernanza en nuestras ciudades son los foros vecinales de seguridad, creados desde el Ministerio de Gobierno de Misiones. En cada una de las 115 comisarías de la Tierra Colorada desde estos puntos de encuentro se busca articular acciones junto a la policía, vecinos, organizaciones sociales, representantes municipales y provinciales. Imaginemos ese mismo sistema, que en este caso está abocado específicamente a la inseguridad, dedicado a muchos otros diversos temas que tambien nos preocupan como sociedad.


En el caso de nuestra capital, la toma de decisiones conjuntas entre las organizaciones sociales y la administracion de la ciudad se materializa en la Oficina de Voluntariado Social. Desde esta dependencia, el Ejecutivo interactúa con los privados, las asociaciones, y las ONG en hacerle llegar soluciones a aquellos que consensuadamente vemos que más lo necesitan. Así, esta oficina se convierte en un catalizador que acelera los procesos de cualquier respuesta.


Mas destacable aún es a nivel nacional, donde el Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales tiene ademas de todo lo mencionado, la responsabilidad de rendir cuentas a las Naciones Unidas de los planes y avances que tenemos sobre los ODS 2030, los objetivos de desarrollo sostenible y sus metas hacia el final de la llamada década de acción.


En lo relativo, por ejemplo, a soluciones habitacionales, desde el gobierno nacional, entidades como Techo y Cáritas han sido muy buenas aliadas en ayudar a determinar cuáles son las familias que más necesitan una nueva vivienda. Estas organizaciones cuentan con censos actualizados que permiten al Estado llegar con precisión a quienes lo necesitan. Estas son el tipo de asociaciones de una profunda conciencia social las que le hacen bien a una comunidad.


Todas estas variantes de asambleas de coordinación y articulación de políticas públicas también tiene el rol indispensable de evaluación, revisando permanente las posibles mejoras sobre lo hecho y buscando optimizar la eficacia de las próximas acciones.


Es clave que asumamos la corresponsabilidad entre ciudadanos y el Estado en avanzar juntos hacia una ciudad mejor. Nuestras organizaciones sociales pueden ser muy oportunas al cooperar con el Estado en la conformación del bien público. Cuando los vecinos se involucran en las decisiones comunales, se tiende a superar la burocracia, logramos mayor transparencia y avanzar todos juntos.

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