• Eduardo A. Saldivia

Yo soy Zaimán

Cuando planificamos nuestro territorio para los próximos veinte años, sabemos que los motores para avanzar hacia la provincia del futuro son dos, la industria forestal y el turismo.  

Así lo afirma el Plan Estratégico Territorial argentino desde el año 2010, y fue ratificado en 2018, aun cuando eran gestiones diferentes y opositoras.


Sustentados por la biodiversidad que nos toca custodiar, el 40% la tiene nuestro país, estos dos campos de acción pueden darle a Misiones un protagonismo nacional y a la Argentina competitividad de calidad internacional.


En esa línea de ideas, cuando acercamos la lupa a nuestra capital de la Tierra Colorada, se vuelve prioridad entonces -en los próximos diez años- crecer y mejorar nuestro ecosistema, condición indispensable para pensar en un desarrollo urbano sostenible.  


Esto ya empezaba a vislumbrarse en la visión que tuvo -en el año 2010- el Plan Estratégico Posadas 2022, que describía de la siguiente manera la ciudad que podemos llegar a ser:  


Posadas, como centro regional de turismo y servicios, reconocida como ciudad cultural y polo de innovación con desarrollo productivo, que promueve el crecimiento inclusivo y sostenible, posicionada como el Gran Portal Urbano de la Selva Misionera.   


Para poder concretar esto, es clave empezar a ver dónde estamos parados.  


En primer lugar, ver cómo tratamos a los arroyos de la cuenca del Paraná, ya que ellos pueden convertirse en verdaderos corredores verdes, parques lineales que llevan biodiversidad a través de los barrios. Y le permitirían a cada vecino volcarse allí a hacer actividades de esparcimiento, recreativas y deportivas, a tener contacto con la naturaleza en su máxima expresión y que podamos convivir con ella.


Según un estudio que realizaron en conjunto la facultad de arquitectura de la UCSF y la facultad de Ingeniería de la Unam, una de las mayores oportunidades que tiene Posadas es el arroyo Zaimán. Por su flora, por su fauna y por la cantidad de actividades que un entorno así le permite a la comunidad, nos anima a pensar que desde allí podríamos también fortalecer el turismo y la educación.


Este curso de agua ocupa una superficie envidiable, cualquier ciudad quisiera tener una área natural de estas características dentro de su jurisdicción. En su humedal y pastizales se relevaron 264 especies animales, algunas de ellas incluso en peligro de extinción.  


En este camino avanza el proyecto de ley provincial que busca declarar reserva natural toda la extensión del Zaimán, permitiendo allí usos múltiples y dándole un marco de protección legal. Compartiendo la responsabilidad junto a la Municipalidad, se proyecta crear -partiendo del jardín botánico existente- un bioparque que llevara ese mismo nombre, Alberto Roth.


El anteproyecto del bioparque Zaimán fue presentado hace pocos días por la Secretaría de Planificación Estratégica comunal y propone circuitos para mountain bike, y cabalgatas hasta la avenida Cabo de Hornos, un tren sencillo similar al del parque en las Cataratas y safaris fotográficos con miradores destinados al avistamiento de aves, entre otras actividades.  


Sigamos trabajando en convertirnos en una capital argentina que se caracterice por cuidar el ambiente donde está inmersa, donde respetemos nuestro ecosistema y podamos crecer sin deteriorar el mundo que le entregaremos a las futuras generaciones. No hay un camino más adecuado que este y debe volverse una política de estado para todos los que habitamos aquí.


El camino por recorrer es largo, pero sin dudas que vale la pena, porque el Zaimán somos todos. Cada uno puede hacer su aporte desde su lugar, como lo hacen desde el Concejo Deliberante considerando complementar el area con un muelle para botes de paseo a pedal, porque la solución no siempre tiene que venir de la mano de más cemento.


En definitiva, como lo propone el plan Posadas ciudad-parque, hoy -diez años después del PEP- nuestra ciudad sigue buscando la manera de reafirmarse como aquel portal urbano hacia la selva misionera, pero hoy lo hace con un espíritu verde, sostenible, y sustentable, asumiendo un nuevo carácter inclusivo y descentralizado.  



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